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Desde el fondo del corazon : Alaska : Pueblos Pescadores
  • :Paula Cullenberg
  • :63
  • :November
  • :2012

A pesar de su capacidad de aguante, los pueblos pescadores del norte encaran enormes problemas para mantener sus medios de subsistencia

Alaska : Pueblos Pescadores

Desde el fondo del corazón

A pesar de su capacidad de aguante, los pueblos pescadores del norte encaran enormes problemas para mantener sus medios de subsistencia


La autora de este artículo es Paula Cullenberg (paula.cullenberg@alaska.edu), directora de programa del Programa Consultivo Marino Sea Grant de Alaska, Escuela de Ciencias Pesqueras y Oceánicas de la Universidad Fairbanks de Alaska


En septiembre de 2011 más de 150 ciudadanos de diez estados de los Estados Unidos y de siete países más se congregaron en Anchorage, Alaska, en un simposio de cuatro días bajo el lema “Pueblos pescadores del norte: culturas, economías y gestión frente al cambio”.

El simposio representó la oportunidad de unir a investigadores, autoridades de pesca, pescadores y otros interesados a fin de explorar las dimensiones humanas de la pesca y la creciente necesidad de incluir la investigación en ciencias sociales en la definición de políticas. Organizado por el Instituto Sea Grant de la Universidad Fairbanks de Alaska, el simposio brindó la ocasión de compartir enseñanzas en torno a las oportunidad

Resultaba un tema apropiado para una conferencia celebrada en Alaska, puesto que Alaska es un estado pescador y los alasqueños un pueblo pescador. Recientemente la Administración Nacional de Asuntos Oceanográficos y Atmosféricos de los Estados Unidos (NOAA) estableció que el puerto de Unalaska/Dutch Harbour, se mantiene, por 22º año consecutivo, como el más importante puerto comercial de todo el país. Kodiak se encuentra entre los diez primeros, al igual que otras comunidades alasqueñas como Sitka, Naknek, Petersburgo, Cordova, Homer y Seward. En la cosecha y la transformación de las capturas de Alaska intervienen anualmente más de 50.000 trabajadores. También se cuentan por millares los que pescan por deporte, subsistencia o para el consumo personal. En cualquier momento del año la gran mayoría de los hogares de Alaska contienen pescado capturado en la zona en sus congeladores, en rejas de secado o en conservas en la alacena de la cocina.

¿Qué confiere su carácter único a los pueblos pescadores del norte? En el norte, pescamos y cazamos mamíferos marinos en condiciones meteorológicas muy duras y en aguas peligrosas; estamos acostumbrados a los extremos: días cortos y noches largas y oscuras en el invierno, en el verano días largos y con mucho trabajo. Además nos encontramos aislados geográficamente. La mayor parte de las casi 300 comunidades del estado de Alaska no están conectadas por vía terrestre sino únicamente por vía acuática o aérea, de manera que forman centenares de islotes virtuales. Esta lejanía dificulta el acceso al capital necesario para ampliar las operaciones pesqueras, a la información y a la educación, y a los procesos públicos que nos permitirían influir en las decisiones que inciden en nuestra vida.

Valor excepcional

A pesar de todo, los pueblos pescadores del norte reconocen el valor de este estilo de vida excepcional mediante un sólido espíritu comunitario, una identidad vinculada fundamentalmente a los recursos marinos, la capacidad de ver y experimentar el mundo natural a diario y un hálito de independencia inimitable.

El simposio de pueblos pescadores del norte se organizó en torno a los siguientes temas: relación entre el ser humano y el medioambiente, comunidades pesqueras en transición, conocimientos indígenas y rurales de las comunidades, gobernabilidad y gestión en el norte, y celebración de las vidas de los pueblos pescadores.

A lo largo del encuentro emergieron tres motivos comunes: el impacto de los cambios rápidos y la respuesta a los mismos, la relación de los conocimientos locales y culturales con la ciencia, y los esfuerzos por desarrollar una gobernanza de la pesca que valore las prácticas tradicionales.

Los pueblos pescadores del norte siempre han demostrado una gran capacidad de aguante frente a los cambios. Pero actualmente estos fenómenos, sobre todo el cambio climático, avanzan a un ritmo sin precedentes en el norte, y con la globalización, que alcanza incluso las comunidades más remotas, resultan cada vez más extremos, se sienten más y se aceleran.

Hunter Bens, de Icicle Seafoods de Alaska y Flaxen Conway, de la Universidad de Oregón presentaron una evaluación de la vulnerabilidad en una comunidad pesquera. Puntuaron la vulnerabilidad de varias comunidades pesqueras de Alaska midiendo una serie de indicadores de capital social, económico y natural. Entre los parámetros utilizados figuran la edad de los titulares de permisos de pesca, su nivel educativo, la capacidad de la comunidad de diversificar su economía, la capacidad de la flota, el índice de desempleo, el capital natural o base de recursos, o los niveles de riesgo. La puntuación obtenida informa del riesgo existente, un dato que las comunidades pueden tener en cuenta para planificar en el futuro.

Svein Jentoft, de la Universidad de Tromsø en Noruega, alegó que para sobrevivir en un mundo dinámico, las comunidades pesqueras de pequeña escala están obligadas a aunar lo global y lo local. Deben encontrar la manera de equilibrar la necesidad de sostener la cultura y la tradición de la comunidad con la respuesta a las amenazas y las oportunidades globales.

Los ejemplos de comunidades pesqueras que se adaptan adecuadamente a los cambios van desde las pautas de pesca de la aldea rural de New Stuyahok hasta la planificación para el cambio en las pesquerías costeras de salmón en Japón. Ikutaro Shimizu, del Instituto de Ciencias Pesqueras de Yokohama, Japón, sugirió que la cooperación entre la producción de salmón silvestre y la producción en piscifactoría podría servir para amortiguar las oscilaciones en la situación de los recursos salmoneros, al igual que la adopción de medidas económicas como la provisión de reservas financieras para la eventualidad de años menos prósperos.

New Stuyahok, una comunidad indígena de Alaska, ha integrado los adelantos tecnológicos de la navegación y la pesca en la vida cotidiana de sus ciudadanos cambiando sus pautas tradicionales de subsistencia: en vez de operar en los campos cercanos al río hoy lo hacen desde el centro de la aldea.

Aunque algunos lamentan la pérdida de las tradiciones, Jory Stariwat, estudiante en la Universidad de Columbia Británica, alega que, por el contrario, este cambio refleja que la comunidad funciona con una dinámica mezcla de economía de subsistencia y monetaria, aprovechando tanto las oportunidades estacionales de empleo en la aldea como la cosecha de subsistencia del salmón.

Conocimientos tradicionales

El valor de vincular los conocimientos “locales”, “tradicionales” o “indígenas” a la ciencia occidental fue uno de los hilos conductores del simposio, presentado por varios investigadores y pueblos pescadores del norte.

Tres comunidades tribales del lago Illiamna de Alaska se mostraron preocupadas por la falta de conocimientos sobre las focas de agua dulce en el área. Se asociaron con Jennifer Burns, de la Universidad de Anchorage, para recoger tanto los conocimientos tradicionales como datos científicos para caracterizar el comportamiento de esta especie. Los datos se sintetizarán para entender mejor el papel de las focas en los ecosistemas humanos y lacustres.

Atraídos por la referencia a la recolección indígena de recursos marinos, un grupo de nativos de Hawái asistió a la conferencia y describió con palabras y con música, sus esfuerzos por recuperar prácticas tradicionales de gestión, codificadas en el sistema aha moku en la isla de Maui.

Tim Troll, de la organización no gubernamental Nature Conservancy, explicó que la combinación de los conocimientos tradicionales utilizados para cartografiar las prácticas pesqueras de subsistencia en la cuenca del río Nushagak más los datos científicos sobre el remonte del río por los salmones, brinda a las asociaciones indígenas de Alaska una valiosa información para planificar el uso de sus vastos territorios a orillas del río.

El acceso a los recursos y la gobernanza de la pesca centraron varias presentaciones y debates del simposio. María Nakshina, del Centro Barants de Humanidades en Murmansk, Rusia, explicó que las poblaciones rurales asocian el acceso a los recursos locales al sentimiento de pertenencia al lugar. Observó que la tolerancia de las poblaciones locales a la pesca ilegal, definida desde fuera por la legislación, es coyuntural y depende del apego de la persona al lugar. Señaló además que esto representa una manera informal de negociar los derechos a los recursos pesqueros.

Dos conferenciantes pasaron revista al programa de cuotas de desarrollo comunitario en Alaska, considerado como uno de los programas pesqueros de desarrollo rural con más éxito del país. Aggie Blandford, de la Asociación de Desarrollo comunitario de Alaska Occidental explicó que el programa, que asigna el 10% de la cuota de especies demersales de mar de Bering a seis asociaciones que representan a 65 comunidades locales, ha dado un fuerte impulso al desarrollo y la educación en la región. Scott Miller, de la NOAA, añadió que el programa tuvo que plantear restricciones de especies demersales, que aportan ingresos a la región, a fin de proteger el salmón, el principal sostén de la economía rural de subsistencia.

En todo el mundo los pueblos indígenas se esfuerzan por conseguir el control de los recursos tradicionales, ejercerlo para mejorar su nivel de vida y al mismo tiempo conservar y consolidar sus valores, conocimientos y creencias tradicionales. Como dijo Martin Robards, de la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza, las leyes y políticas de recursos, ya sean estatales o provinciales, combinadas con los mercados mundiales y las tendencias económicas, pueden dificultar el acceso a los mismos.

El simposio rindió homenaje a la vida de los pueblos pescadores con una exhibición de carteles y una recepción, una sesión de lectura de poemas bajo el lema “Pescar desde el fondo del corazón”, y una ceremonia de clausura en el Museo de Arte e Historia de Anchorage, amén de una visita a la exposición que documenta la pesca de salmón con barcos de vela en Bristol Bay desde finales del siglo XIX hasta 1950.

Muchos participantes del simposio coincidieron en que el bienestar de los pueblos pescadores del norte pasa por asegurar sus tradiciones y estilo de vida, intentando simultáneamente adaptarse a los cambios. La resolución de los problemas de la gobernanza, el cambio climático y la nueva sociedad globalizada exige respuestas interdisciplinares que combinen la ciencia occidental, los conocimientos tradicionales y el saber económico y ecológico. Los pueblos pescadores del norte, conocidos por su resistencia, siguen enfrentados a enormes desafíos para mantener sus medios de subsistencia.

Más información

seagrant.uaf.edu/conferences/2011/wakefield-people/
Sea Grant

www.marineadvisory.org
Programa Consultivo Marino